Francisco I debe dimitir ipso facto

Los escándalos preceden, acompañan y persiguen a Bergoglio, a Francisco I. No se pueden tolerar tantos desafueros. Los cardenales deben reunirse y analizar en detalle su trayectoria y… obligarle a renunciar. La estabilidad, paz y futuro de la Iglesia lo necesita, precisa y merece. Son millones la almas en juego, comenzando por la suya propia.

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Es evidente que los hechos que conocemos; son de por sí, motivo más que suficiente para que Bergoglio coja sus maletas y se vuelva a Argentina. O mejor, a un convento, alejado del mundanal ruido, donde poder retirarse en oración y penitencia; como el Papa Benedicto XVI exigió a McCarrick, hasta que el argentino lo rehabilitó, con las consecuencias que todos ustedes conocen.

Pero no es menos cierto que, con todo y con eso, y con la gravedad de este asunto, no es, ni el primero, ni el más grave, para exigir que Bergoglio se vaya. Mucho más graves han sido las continuas herejías y cambios de doctrina infundados, unilaterales y contrarios al mensaje de Cristo al que el “Papa Francisco” nos ha sometido. Como dice un buen amigo, esto recuerda a lo que hicieron con Al Capone. No le podían condenar por asesinato, y le condenaron por fraude postal. No, no. No estoy diciendo que los abusos y abusadores encubiertos por el Papa no sean graves. No se cojan a un clavo ardiendo. ¡Son gravísimos! ¡Dolorosísimos! Pero para que vean hasta que punto es grave todo lo que ha sucedido antes y hemos venido denunciando; y aquí todo el mundo se ha hecho el tonto. ¡Cuánta responsabilidad por omisión y silencio!

Igual que dije que era impensable que el Washington Post pidiera la dimisión de Bergoglio; era imposible también que, aún con este dossier en la mano, los medios generalistas, que no han tenido más remedio que hacerse eco, se pusieran contra Francisco. Y así ha sido. Los medios, sin ir más lejos, en España, ya hablan de “Viganó ultraconservador”, de “facciones fascistas de la Iglesia que atacan a Francisco…”, etc, etc… Es muy curioso. Todo los medios son del NOM. El NOM y por tanto todos los medios odian a la Iglesia. Siempre les basta una mota de grano en un ojo para liarla contra la Iglesia. Y ante un escándalo sin precedentes que atañe al máximo jerarca de su enemiga Iglesia… ¡Se ponen de su lado! ¿No les dice nada? ¿No abren aún los ojos? Yo se lo aclaro: la ONU, el Nuevo Orden Mundial, la Masonería, la Mafia de San Gallen, la Mafia Rosa-gay, la Mafia del la Misericorditis y la Iglesia del Nuevo Paradigma son la misma cosa… Y todas, sí, contra la Iglesia de Cristo… La que encarnamos esos “ultra rígidos” que ahora denunciamos esta barbaridad de Bergoglio, como hemos denunciado muchas más. En todo caso, y como decía un hermano en la fe, “Sí,  en un lado estamos los “homófobos”, “ultraconservadores” y “fascistas” y en el otro están los violadores de seminaristas, el tema es meridiano

Han de tener en cuenta, por acudir a la fuente, que Marco Tossati, el vaticanista italiano que primero ha publicado este documento de Monseñor Viganó, ha valorado el mismo de la siguiente manera: “Lo que están ustedes a punto de leer es uno de los documentos más dramáticos e importantes que en casi cuarenta años de cubrir la información religiosa (y en medio siglo de periodismo) me ha tocado leer

Otro aspecto a tener en cuenta es como otro importante vaticanista, Antonio Socci, da por acabado este triste pontificado. Aunque no son pocas las voces que afirman que Bergoglio no va renunciar, porque si renunciara perdería la inmunidad, y podría ser juzgado en los Estados Unidos por encubrimiento de actos criminales. Ojo; a la trascendencia de lo que estamos hablando.

Nadie puede acusar a Viganó de nada. Viganó dijo en su momento lo que tenía que decir y a quien se lo tenía que decir: a Francisco en persona. Ni caso. Todo lo contrario. Ahora lo hace público para que ya de una vez se tomen las medidas para acabar con la homoherejía y el homosexualismo en la Iglesia, que es todo lo contrario a lo que está haciendo Bergoglio. Viganó tiene pues, muchísimo mérito.

En fin… Podríamos seguir comentando aspectos de este gravísimo asunto y dando datos sin parar. Pero en esta noche española de este día histórico, creo que ya es suficiente.

Algo, no obstante, está meridianamente claro. Al menos para los que hacemos Adoración y Liberación. Como ya hemos manifestado, manifestamos y manifestaremos, Bergoglio debe irse.

Y con él deben irse las estupideces de los nuevos paradigmas, los lgtbi, la misericorditis, el “quien soy yo”, la “guay-iglesia”, los aplausos en las misas, los amores de Leticia, los “arrejuntados” que comulgan, los homenajes a Lutero, los “Lutero amigo del Evangelio”, los “todos somos hijos de Dios aunque lo llamemos de distintas formas”, los “humanae vitae ya no sirve”, las panderetas, los apoyos a movimientos secesionistas, los “hermanos mayores sionistas”, las “sangres paganas de Jesús”, los “la comunión es un símbolo”, los “la misa es una fiesta muy alegre”, los “tienen prohibido arrodillarse ante Dios”, los liturgos maximus, los “infiernos que no existen”, los “todos vamos al cielo”, y demás centenares de mamarrachadas que han llevado a la Iglesia Católica al borde de su desaparición.

No sabemos que va a pasar ahora, pero Cristo no pierde batallas, y su Iglesia resistirá, como sea, aunque, como dijo San Atanasio, sea porque ellos tienen los templos, pero nosotros la Fe y la Verdad; y estoy esperanzado en que todo esto va a ser para bien.

Tengamos en cuenta que de los barros del Vaticano II, y su transformación por la cara en un concilio doctrinal donde solo hubo propuestas pastorales (bastante nefastas por cierto), estos lodos. Lodos que hemos arrastrado desde aquel “el humo del infierno ha entrado en la Iglesia…” hasta el actual incendio, donde no queda ya nada en pie.

Ese concilio era salvable con pontífices como Juan Pablo II o Benedicto XVI, que dedicaron su pontificado a frenar las bárbaras “aperturas” que no eran más que concesiones a un mundo que siempre quiso acabar con la Iglesia. Mientras los papas polaco y alemán contuvieron a las locas, esto pudo llevarse más o menos adelante.

Pero una vez Benedicto XVI fue apartado de la escena y sustituido por el hombre encargado de dar la puntilla a la Iglesia de Cristo para convertirla en la Iglesia de la ONU y del Nuevo Orden Mundial, el declive ha sido constante. Y la pendiente hacia el averno también.

Por eso, y por todo lo dicho antes, Bergoglio ha de irse… ¡Y es la hora de PIO XIII!

¡Dios salve a su Iglesia! ¡AMDG! ¡Y porque hasta el cielo no paramos, que Dios les bendiga!

Por Vicente Montesinos (Adoración y Liberación)

 

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